En lo más profundo de la selva verde, donde las hojas son tan grandes como paraguas y el aire huele a fruta dulce, la Banda Macacos se despierta con una noticia preocupante.
Zancu, el mono de patas largas, sube a una roca, estira el cuello y mira hacia la Charca de Cristal.
—¡Amigos! ¡Algo raro pasa en la charca de cristal!
Gori el Grande, el gorila de espalda plateada y corazón tranquilo, se levanta despacio. Chipi el chimpancé se ajusta su mochila hecha con lianas. Y Tán, el orangután de pelo anaranjado, bosteza tan fuerte que asusta a un pájaro.
—¿Qué ocurre, Zancu? —pregunta Gori.
Zancu señala con el dedo.
—¡Hay pájaros que no dejan beber a nadie!
Eso es un problema muy serio. En la selva, cuando hace calor, todos necesitan agua: los monos, los ciervos, los pájaros, las ranas… ¡hasta los insectos!
La Banda Macacos corre entre raíces, salta charcos pequeños y aparta hojas gigantes. Cuando llegan a la charca de cristal, se quedan quietos.
Delante del agua hay una barrera de plumas de colores. Una docena de tucanes se ha puesto en fila, como si fueran guardias.
El tucán más grande, con el pico brillante, da un paso al frente. Se llama Pico de Oro y se cree el jefe.
—¡Alto! —chilla Pico de Oro—. ¡Esta charca es solo para tucanes!
Detrás de unos arbustos, varios animales pequeños miran con ojos tristes: una ardilla, un conejito de la selva, dos ranas y una tortuga. Todos tienen sed, pero no se atreven a acercarse.
Gori avanza un paso. El suelo tiembla un poquito.
—El agua no tiene dueño —dice Gori con voz profunda, pero suave—. El agua es de la selva.
Pico de Oro abre las alas, enfadado.
—¡No! ¡El agua es nuestra! ¡No queremos patas sucias aquí!
Chipi frunce la nariz.
—Pero… ¿cómo va a estar sucia si la charca es para beber, no para pelear?
De pronto, los tucanes empiezan a tirar semillas duras como piedritas. ¡Tac, tac, tac! Caen cerca de la Banda Macaco y los animales pequeños se esconden asustados.
Tán da un salto hacia atrás.
—¡Ey, ey, ey! ¡Eso duele!
Gori levanta una mano para calmar a todos.
—No vamos a pelear —dice—. Vamos a pensar.
Se apartan un poco para hablar sin gritos ni semillas volando.
Chipi se rasca la cabeza, mira las lianas, mira el río pequeñito que pasa cerca… y sonríe como cuando se le ocurre una idea brillante.
—Si no nos dejan llegar al agua… hacemos que el agua llegue a nosotros.
Zancu abre mucho los ojos.
—¿Cómo?
Chipi señala los bambúes.
—¡Con cañas! Podemos construir un camino para el agua, como una pajita gigante.
La Banda Macacos se pone manos a la obra. Trabajan con prisa, porque el sol aprieta y los animales tienen sed.
Zancu alcanza las cañas más altas, porque sus patas largas llegan donde nadie más puede.
Tán ata las piezas con nudos fuertes, como si hiciera un lazo precioso.
Gori carga los bambúes como si fueran plumas.
Chipi va marcando el camino con piedras.
—¡Por aquí! ¡Un poco más a la izquierda! ¡Que llegue hasta aquel árbol!
Los animales pequeños miran desde los arbustos con esperanza.
—¿De verdad funcionará? —susurra la tortuga.
—¡Claro que sí! —dice Zancu—. ¡La Banda Macaco nunca se rinde!
Cuando van a colocar la última pieza, aparece Pico de Oro volando como un rayo.
—¡No permitiré que arruinéis mi charca! —chilla.
Picotea una cuerda, ¡crac!, y de golpe roba el tapón de bambú con el pico.
—¡Mío! —grita mientras se aleja.
Gori abre los ojos, sorprendido.
—¡Eh! ¡Eso no está bien!
Y empieza la persecución.
Tán se lanza de liana en liana como un acróbata.
Zancu corre y salta troncos enormes de tres en tres.
Chipi va señalando como si fuera el director de una carrera.
—¡Por la derecha, Zancu!
—¡Tán, por encima de esas ramas!
—¡Gori, cuidado con esa raíz!
El tucán sube, sube, sube… hasta la rama más alta de un árbol gigante. Ahí se detiene, jadeando.
—¡Uff…! —resopla Pico de Oro—. ¡No me alcanzaréis!
Pero entonces se da cuenta de algo: está muy alto y el viento sopla fuerte. Sus patas tiemblan y el tapón casi se le cae.
Gori sube con calma. No ruge. No grita. Solo se acerca.
Pico de Oro cierra los ojos, esperando un enfado enorme… pero siente una mano grande y cálida que lo sostiene para que no se caiga.
—Tranquilo —dice Gori—. No queremos hacerte daño.
Pico de Oro abre un ojo.
—¿No…?
Gori señala hacia abajo.
—Mira.
Abajo, cerca de la charca, se han reunido muchos animales. Están juntos. Hay ranas, ardillas, un ciervo, una familia de jabalíes, e incluso un jaguar que no está gruñendo, solo mirando en silencio.
Todos tienen sed. Y todos esperan.
Chipi habla desde abajo, con voz clara.
—Pico de Oro, si compartimos el agua, nadie tendrá que pelear.
Tán asiente, colgando de una liana.
—Y además, ustedes vuelan. Pueden vigilar desde arriba si hay peligro.
Zancu levanta la mano.
—Nosotros podemos ayudar a traer agua a los más pequeños.
Pico de Oro traga saliva. Mira a los animales. Mira la mano de Gori, que lo sostiene con cuidado.
Y por primera vez, su voz suena bajita.
—Yo… yo solo quería que la charca fuera especial.
Gori sonríe.
—Es especial cuando todos pueden beber.
Pico de Oro se queda quieto un momento… y suelta el tapón. No lo tira: lo deja caer con cuidado.
—Está bien —dice—. Compartimos.
¡Plof! El tapón cae en las manos de Chipi.
—¡Siií! —gritan las ranas.
La Banda Macacos termina la pajita gigante. Y entonces ocurre algo precioso: el agua empieza a correr y llega a donde están los animales sedientos.
La charca ya no es un lugar de pelea. Ahora es un lugar de encuentro.
Esa tarde, la selva hace una fiesta. No una fiesta con ruido, sino una fiesta con risas, frutas y agua fresca.
Los tucanes ayudan de verdad: usan sus picos para pelar frutas y repartirlas.
Pico de Oro se acerca a Gori y le dice, un poco avergonzado:
—Gracias por no enfadarte conmigo.
Gori responde:
—Ser fuerte también es ser amable.
La Banda Macacos se sienta cerca del agua. La luz del sol brilla y pinta la charca de cristal como si fuera oro.
Y todos aprenden algo importante: en la selva, cuando se comparte, hay agua para todos… y el corazón se siente más grande.
Preguntas de comprensión lectora
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¿Por qué los animales no pueden beber agua en la charca de cristal al principio del cuento?
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¿Qué idea tiene Chipi para ayudar a los animales que tienen sed?
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¿Qué hace Gori para que Pico de Oro cambie de opinión?
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¿Qué aprenden los animales cuando deciden compartir el agua?

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