Superosito y la ciudad que no dormía

Superosito y la ciudad que no dormía


Superosito vive en un bosque tranquilo.
Cuando llega la noche, los animales se acurrucan, las luces se apagan y el silencio lo envuelve todo.
Así es como a Superosito le gusta dormir.

Un día decide visitar la ciudad para conocer cómo viven allí los humanos.
Durante el día todo le parece emocionante: coches, tiendas, parques y muchas personas caminando.

Pero cuando cae la noche, Superosito nota que algo no está bien.

Los coches siguen pasando muy rápido, las motos hacen mucho ruido y algunas ventanas tienen la música muy alta.
Superosito intenta dormir… pero no puede.

—¿Por qué nadie descansa aquí? —se pregunta.

Vuela un poco más bajo y ve a un niño dando vueltas en la cama.
También ve a una niña que se tapa los oídos con la almohada y a un perro que no deja de moverse nervioso.

Superosito se acerca a una casa de donde sale música muy fuerte.
Llama con cuidado a la ventana.

—Hola… ¿podrías bajar un poco la música? —dice Superosito con voz amable—. Hay niños y animales que quieren dormir.

Desde dentro, una persona responde enfadada:

—¡No! ¡Estoy despierto y puedo escuchar música como quiera!

Superosito suspira.
Sabe que hablar no siempre es suficiente.

Un poco más adelante, ve un coche que hace un ruido enorme al pasar.
El motor suena tan fuerte que hace temblar las ventanas.

—¡BRUM, BRUM! —ruge el coche.

Superosito se pone serio.
Esto ya no es solo molesto… es demasiado ruido.

Entonces decide pedir ayuda.

Superosito avisa a las autoridades de la ciudad.
Poco después, llegan y traen un aparato especial para medir el ruido.

—Vamos a comprobarlo —dice uno de ellos.

El aparato hace bip, bip y marca un número muy alto.

—Está por encima de los niveles permitidos —explica la autoridad—. Este ruido no deja descansar.

Hablan con la persona de la música y con el conductor del coche.
Les explican que, por la noche, todos deben cuidar el silencio para que la ciudad pueda dormir.

La música se apaga.
El coche deja de hacer ruido.

Poco a poco, la ciudad empieza a cambiar.

Las calles se vuelven tranquilas, las ventanas se cierran y las luces se apagan una a una.
Los niños se duermen, los animales descansan y el aire se llena de calma.

Superosito observa todo desde el cielo y sonríe.

—Cuando nos respetamos, todos vivimos mejor —piensa.

Con el corazón tranquilo, Superosito se despide de la ciudad y vuelve volando a su bosque, feliz de haber ayudado… sin hacer ruido.


Preguntas de comprensión lectora

  1. ¿Por qué a Superosito le cuesta dormir cuando llega la noche en la ciudad?

  2. ¿Qué cambia en la ciudad cuando las personas empiezan a hacer menos ruido?

  3. ¿Qué aprende la gente gracias a Superosito?

  4. ¿Qué puedes hacer tú por la noche para ayudar a que todos descansen?

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